1-2-3 Magia: Un Método de disciplina que promueve la Autodisciplina.

Escrito por Parents' Place

El Dr. Thomas W. Phelan diseñó un programa con técnicas efectivas y fáciles de usar para disciplinar a los niños llamado 1-2-3 MAGIC. Para hacerlo, se basó en la idea de que la antigua creencia de que es importante que razonemos y expliquemos todo a nuestros hijos sólo causa mayores problemas y termina, la mayor parte de las veces, en el patrón de hablar-convencer-discutir-gritar-pegar.

    El Dr. Phelan recalca que los mayores errores que se cometen al tratar de disciplinar a los hijos son:       

1)Se habla demasiado       2) Se introduce demasiada emoción

    Existen dos propósitos importantes al disciplinar a un hijo:

  • El comportamiento DEJAR (Ej. Que mi hijo DEJE de molestar a su hermanito)
  • El comportamiento EMPEZAR (Ej. Que mi hijo EMPIECE a vestirse solo)

    El comportamiento DEJAR implica que los niños dejen de hacer actividades como gritar, hacer berrinches, pegar, molestar, corajes, tener celos de sus hermanos, entre otros. El comportamiento EMPEZAR implica que los niños empiecen a realizar actividades como recoger su cuarto, tocar el piano, comer, levantarse de la cama, lavarse los dientes, entre otros.

    El método 1-2-3 MAGIC  funciona para el comportamiento DEJAR. Este método no se usa para que los niños empiecen a hacer ciertas actividades que no hacían.

    Por lo general al inicio del programa, los niños pueden convertirse en Cooperadores Inmediatos o en Probadores Inmediatos. Los Cooperadores Inmediatos son aquellos que inmediatamente se disciplinan al iniciar el programa. Los Probadores Inmediatos son aquellos niños que quieren probar si la autoridad es real, si esto va en serio. Sin embargo, muy probablemente estos niños comprenderán el método y la nueva disciplina después de 7 a 10 días.
El método 1-2-3 MAGIA ¿Cómo funciona?
   Es importante aclarar que antes de empezar con éste o cualquier método de disciplina, es importante explicarselo al niño. En un momento tranquilo, puedes decirle: “Empezaremos a hacer algo nuevo para que haya menos gritos en la casa y para ayudarte a hacer caso y portarte mejor, se llama 123 Magic. Cada vez que tú empieces a hacer algo que no debes hacer, yo empezaré a contar. Tendrás 3 oportunidades para dejar de hacerlo. Si cuento hasta 3, entonces te irás a Tiempo Fuera a tu cuarto y yo no te haré caso por un ratito. ¿Entendido?” Asegúrate que tu hijo escuche lo que le dices, aunque es posible que no conteste nada y lo comprenda mejor cuando suceda, es importante que ya lo haya escuchado antes.

   Ahora si, supongamos que tienes un hijo de 4 años y se tira al piso porque has apagado la tele. No tienes ni idea de qué hacer. El niño se está golpeando la cabeza y está gritando. El pediatra te dijo que lo ignoraras. Tu madre te dijo que le pusieran una toalla mojada con agua fría en la cara. Y tu pareja te dijo que le pegaras hasta que dejara de gritar.

1-2-3 Magia

  • Mira a tu hijo que esta fuera de control, levanta el dedo y dile, “Va uno”.
  • Probablemente a el no le va a importar, seguirá haciendo berrinche.
  • Entonces, esperaras 5 segundos y dirás “Van dos”.
  • Todavía no le importa el niño sigue pataleando sin hacer caso.
  • Esperarás 5 segundos más y dirás “Van tres- tiempo fuera”
  • ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que el niño ha tenido tres oportunidades para dejar el berrinche y no lo ha hecho. Así que tiene que irse a su cuarto, a vivir su tiempo fuera.

¿Cuánto tiempo tiene que estar en tiempo fuera?
    Un minuto por año de edad y luego puede regresar. Cuando salga de su cuarto, no hay de qué hablar. No hay emoción, no hay disculpas, sermones, nada. No se dice absolutamente nada.

    Por ejemplo, no le digas, “Ahora, ¿vas a ser un buen niño? ¿Te das cuenta de lo que has hecho toda la tarde? ¿Por qué siempre tienes que hacer eso? Te he dicho muchas veces que no hay absolutamente ninguna razón para hacer esto. Tu papá llegará en media hora. Ya me hiciste enojar. Ya no lo soporto”.

   En vez, quédate quieto, y no digas absolutamente nada. Si él empieza a portarse mal de nuevo di “Va uno”. Quizás llegues a “tres” de nuevo: ¡otra vez a su cuarto!

    Una de las preguntas que surge a menudo es: ¿Qué pasa si el niño hace algo que es tan severo o malo que no le quieres dar tres oportunidades de dejarlo?”. Por ejemplo, ¿Qué se debe hacer si el niño te pega? Tus hijos no deben pegarte. Si el niño te pega, no es el momento de dar tres oportunidades. Solo dí “Van tres – tiempo fuera”. Se va el niño y le agregas cinco minutos por la severidad de la ofensa.

Ventajas del método 1-2-3 MAGIA

  • Sólo hay una explicación. Te ahorras el mucho hablar.
  • No hay porque negociar tu autoridad. Tu responsabilidad es disciplinar a tu hijo ya que a su edad, él es incapaz de hacerlo solo. Seguro que no le gustará y posiblemente te pondrá a prueba para ver que tan serio estás con este método. Sin embargo, no es necesario quedarse allí y hablar hasta que lo convenzas de que estás haciendo lo mejor para él.
  • Además el castigo es corto y no es demasiado duro. Así el niño al salir del cuarto, no se queda tan resentido como para querer desquitarse.

Puntos importantes a considerar

    • El cuarto de Tiempo Fuera. Es importante cuidar que el cuarto al que el niño se irá en el tiempo fuera no tenga tele, videojuegos, ni teléfono, así como que no esté en su  tiempo fuera con amigos.
    • Las faltas se acumulan. No hay que contar por separado cada cosa en la que el niño se porte mal.  Digamos que el niño empuja a su hermana, entonces se cuenta “Va uno,” y luego grita, “Van dos,” y después lanza un juguete, “Van tres-tiempo fuera”.
    • Después de 15 minutos, hay que volver a empezar. Si, digamos, dices “Va uno” y el niño no se porta mal durante 15 minutos, empiece con “uno” de nuevo, porque para un niño la perspectiva del tiempo es muy corta, como de cinco minutos hacia delante y cinco hacia atrás. Así que si hace una cosa, y pasan 15 minutos sin hacer otra, puedes empezar con “uno” de nuevo.
    • Frente a otro niño. ¿Qué tal si está presente otro niño con o sin sus padres? Lo mejor es contar como si no hubiera nadie más. Si  llega a “tres”, él va a su cuarto. Hay que recordar  que no puede ir su amigo con él. Es posible que el niño diga: “Papá, me da mucha vergüenza cuando me cuentas delante de mis amigos.” Tú puedes responderle: “Si no quieres avergonzarte, pórtate bien, o haz caso a la primera” es todo.
    • Frente a otros adultos. ¿Qué hacer si se tienen otros amigos en casa, con o sin sus hijos?  Cuéntale a tu hijo igual que como lo harías si no estuviera nadie.
    • Frente a los abuelos. Respecto a los abuelos, aquí para el propósito de este sistema, vienen en tres formas distintas. La primera y más rara forma de abuelos es el abuelo que coopera. El segundo tipo de abuelos son los abuelos pasivos. Que se quedan sentados sin molestar a nadie. Luego tenemos a los abuelos antagonistas. Los abuelos antagonistas vienen de dos tipos. Uno son los abuelos que dirán, ¿Tienes que ir a un taller para educar a tus hijos? ¿Qué es esto? Cuando yo era chico, lo único que tenía que hacer mi padre es quitarse el cinturón y pegarme, y en una nada nos comportábamos bien. Luego hay otro tipo de abuelos antagonistas. Digamos que la abuela está sentada allí y dice, “El pobre Fer no ha hecho nada. Fer, ven a sentarte con tu abuela un rato”. Aquí es cuando muchos padres se preguntan: “¿Se puede contarle a los abuelos?” Desgraciadamente no, y la única opción para confrontar a los abuelos antagonistas es hablar con ellos amable pero asertivamente, diciéndoles que son tus hijos y que tu y tu conyugue eligirán la manera de educarlos esperando que ellos lo acepten, principalmente por el bien del niño.
    • En la calle. El mayor problema en la calle es que los niños tienen algo con lo que pueden amenazar a sus padres que no pueden usar en privado, y es la amenaza de avergonzarlos frente a otros. Lo primero a pensar es “¿Dónde está el cuarto para castigarlo?” Aquí hay varias sugerencias: Si están en el super, se vale ponerlo en el carrito y que allí pase su tiempo fuera. No hablarle durante este tiempo fuera. Otros padres levantan a su hijo y lo llevan a una esquina de la tienda. Otros padres tan sólo se paran y lo toman de la mano, sin hablarle por cinco minutos. Otros padres lo llevan al baño, y se quedan allí durante el tiempo fuera. Otros padres lo llevan al coche, y lo dejan que allí pase su tiempo fuera.
    • En el coche. Hay viajes cortos y viajes largos, si van de viaje corto, puedes decir: “uno, dos, tres” – nadie habla por 15 minutos”. Algunos padres usan, con éxito, un “uno, dos, tres” – se salen a un lado de la carretera y se paran por 5 minutos y se quedan allí. En viajes largos, puedes decir “Escuchen, chicos, hemos tenido unos viajes no muy agradables. ¿Qué tal si intentamos algo un poco diferente? Lo que vamos a hacer esta vez es que llevaremos un reloj y un cuaderno en el coche, y por cada 30 minutos que ustedes no peleen, cada uno ganará 1 vale para gastar en la juguetería. Pero será un trabajo en equipo porque ambos o lo ganan o lo pierden juntos. No lo ganará solamente uno y el otro lo perderá”.
    • Si el niño no obedece y no se va al cuarto. Aquí se divide a los niños en dos grupos, si es un niño pequeño, se le va a llevar a su cuarto. No se puede usar lo de pequeño adulto y decir, “Vamos, ahora, sólo son cinco minutos. ¿Cuál es el problema? Después de unos segundos podrás salir a jugar. Bla, bla, bla, bla.” Lo único que hay que hacer es moverse hacia el niño y muchas veces el empezará a irse a su cuarto solo. Algunos niños suelen adelantarse para llegar al cuarto, en este caso, lo único que se debe intentar es quedarse callado hasta que llegue a su cuarto. Puede ser necesario llevarlo del brazo, arrastrándolo o cargándolo.
    • Si el niño no se queda en su cuarto durante el tiempo fuera. Se puede sujetar la puerta cerrada para que no pueda salir.  Para el niño que teme estar encerrado, puedes dejarlo estar en su cuarto con la puerta abierta y decirle: “Mira, si no quieres que te encierre en el cuarto, debes quedarte allí. Si te sales durante tu tiempo fuera, entonces voy a tener que cerrar la puerta”.
    • Si el niño no quiere salir de su cuarto. Relájate y diviértete. Sin bromear, debes decirle cuando se ha terminado el tiempo fuera e intentar no darles tiempo de más. Poner un reloj o algún aviso ayuda. Si el niño ha estado muy quieto en el cuarto, lo que se puede hacer es tocar la puerta, abrirla, y decir, “Se terminó el tiempo fuera,” asegurar que está bien y salir.
    • Si el niño destruye el cuarto. Número uno, no alzar nada ya que si lo haces, la siguiente vez que se le mande al cuarto, tendrá un cuarto recogido donde empezar de nuevo y lo destruirá otra vez. Número dos, se le continúa contando. Al llegar a “tres”, debes ponerlo otra vez en el cuarto destruido. Después de unos tres días de pasar sus tiempos fuera calmadamente, se le puede ayudar a limpiar su cuarto. Número tres, si se piensa que el niño va a querer destruir algo, y existe  algo valioso dentro del cuarto, hay que sacar ese objeto.

La información de este artículo se basa en el libro “1 2 3 Magic” del Dr. Thomas W. Phelan. Puedes encontrar más información en su página de internet: http://www.parentmagic.com/