Hacer comparaciones en nuestros hijos

Escrito por Parents' Place

Muchas veces es inevitable hacer comparaciones entre nuestros hijos, si te llega a suceder, házlas en calladito.

Sucede en algunas ocasiones que nuestro primer hijo tiene ciertas características que lo hacen un niño que es dócil y fácil de educar. Y luego nace el segundo, quien por su mente ávida y creativa quiere explorar y defender a toda costa su forma de ver la vida.

O sucede al revés que tenemos un primer hijo explorador y rebelde y un segundo hijo tranquilo y moldeable. Nuestra relación con el segundo hijo esta inevitablemente relacionada e influenciada por la relación que tenemos con el primogénito.

Tener varios hijos nos lleva inevitablemente a hacer comparaciones simplemente por el hecho que nunca habíamos sido mamás o papás antes y aprendimos a hacerlo con el primer hijo que tuvimos, por lo que al tener otro, no podemos dejar de pensar en nuestra experiencia pasada.

Es común escuchar que no hagamos comparaciones, y la verdad es que no es lo óptimo hacerlas frente a ellos. Pero como seres humanos imperfectos, no podemos evitar encontrarnos haciéndolas en lo calladito de nuestro interior. Si te ha pasado, utiliza esos momentos no sólo para enumerar los defectos de uno y las cualidades del otro, aprende a identificar las características positivas y negativas de cada uno y lo bueno que sacan de ti con su muy particular forma de ser.

Recuerda que no hay nada TOTALMENTE malo, ni TOTALMENTE bueno, todo tiene su lado positivo y negativo aprende a ver ambos lados de tus hijos y ayúdalos tanto a aprovechar sus fortalezas como a trabajar y a comprender sus áreas de oportunidad.

Identifica si estás enfocándote más en el lado negativo de alguno de tus hijos. Date cuenta si te estás encargando de recordarle todo el tiempo de lo que no puede hacer y lo que no hace bien. Porque si esa es la historia que continuamente le repites, esa es la historia que puede ser que se termine contando él. Haz comparaciones en calladito, pero intenta no hacerlas frente a ellos. Y por último, ten paciencia y sé amable contigo mismo para que puedas ser amable con ellos también.