Las comparaciones entre nuestros hijos

Escrito por Parents' Place

Las comparaciones entre nuestros hijos: el orden importa. ¿Quieres saber algunos consejos al respecto?

Sucede en algunas ocasiones que nuestro primer hijo tiene ciertas características que lo hacen un niño fácil de convivir, enseñar y educar. Y luego nace el segundo hijo, quien por su mente ávida y creativa quiere explorar y defender a toda costa su forma de ver la vida.

O sucede al revés que tenemos un primer hijo explorador y rebelde y un segundo hijo tranquilo y moldeable, y entonces nuestra reacción con el segundo esta directamente relacionada a cómo nos fue con el primero: el orden importa.

Tener varios hijos nos lleva inevitablemente a hacer comparaciones simplemente por el hecho que nunca habíamos sido mamás o papás antes y aprendimos a hacerlo con el primer hijo que tuvimos, por lo que al tener otro, no podemos dejar de pensar en nuestra experiencia pasada.

Es común escuchar que no es sano hacer comparaciones, y la verdad es que no es lo óptimo hacerlas frente a ellos. Pero como seres humanos imperfectos, no podemos evitar encontrarnos haciéndolas en lo calladito de nuestro interior. Si te ha pasado:

  • Utiliza esos momentos no sólo para enumerar los defectos de uno y las cualidades del otro, aprende a identificar las características positivas y negativas de cada uno y lo bueno que sacan de ti con su muy particular forma de ser. 
  • Recuerda que no hay nada TOTALMENTE malo, ni TOTALMENTE bueno, todo tiene su lado positivo y negativo aprende a ver ambos lados de tus hijos y ayúdalos tanto a aprovechar sus fortalezas como a trabajar y a comprender sus áreas de oportunidad. 
  • Identifica si estás enfocándote más en el lado negativo de alguno de tus hijos. Date cuenta si te estás encargando de recordarle todo el tiempo de lo que no puede hacer y lo que no hace bien. Porque si esa es la historia que continuamente le repites, esa es la historia que puede ser que se termine contando el mismo. 
  • Haz comparaciones en calladito, intenta no hacerlas frente a ellos. 
  • Por último, ten paciencia y sé amable contigo mismo para que puedas ser amable con ellos también.