Algunos consejos para evitar la sobreprotección

Escrito por Parents' Place

Como te has podido dar cuenta, no es fácil ser papá o mamá. Si eres muy exigente, recibes comentarios por ser rígido; si eres relajado te dicen que estás mal criando a tus hijos. Lo mismo pasa con la sobreprotección, si no los cuidas se considera un descuido, pero si los sobreprotegemos no los dejamos respirar y se convierten en niños con “mamitis” y “papitis”.

Evitar la sobreprotecciónLo más importante es que no olvides que el objetivo principal de ser padre es ayudar y enseñar a tu hijo a funcionar en la vida como un adulto independiente que pueda contribuir a su vida, y ser feliz y exitoso.

Un niño no crecerá a ser feliz, exitoso e independiente si lo sobreproteges y lo rescatas cada vez que es posible.

Los niños requieren de oportunidades para desarrollar su capacidad, para tolerar la frustración y la decepción.

iEntre más intentes controlar su vida y administrar sus asuntos, menos seguridad le transmitirás de que puede lidiar con los obstáculos y resolver sus errores y problemas.

Además, si lo haces puedes estar transmitiéndole el mensaje de que depende de los demás para salir adelante en la vida.

¿Sabías que los niños sobreprotegidos tienden a ser más molestados que los demás ? Hace poco en Inglaterra se llevó acabo un estudio sobre niños que sufren “bullying“, los niños que presentaban más tendencias a ser molestados eran los hijos de padres sobreprotectores y los hijos de padres fríos y severos.

A continuación te compartimos algunas maneras de evitar la sobreprotección:

Ayúdalos a resolver conflictos.

Los padres sobreprotectores usualmente le resuelven los problemas a sus hijos. Aún cuando tienes las mejores intensiones, si le solucionas todo a tu hijo o hija, de alguna manera estás impidiendo que aprenda a resolver las situaciones complicadas del día a día. Al no haber aprendido qué hacer, los dejas vulnerables frente a los demás, ya que sienten que no pueden solos. Sabemos que es muy difícil encontrar ese equilibrio perfecto, pero no te desesperes. La práctica hace al maestro, así que acompaña a tus hijos, escúchalos, dales ideas; pero permíteles resolver sus problemas.

Sé claro con las reglas.

Los límites nos permiten sentir seguridad sobre el ambiente y desarrollar un sentido de justicia. Se vale establecer la regla que tú solo lavarás la ropa que está en el cesto de la ropa sucia y que no llevarás a la escuela loncheras olvidadas. Esto puede ayudarle a tu hijo a aprender las consecuencias de sus actos y a hacerse responsable de sus acciones.

Conoce la diferencia entre alabarlo y motivarlo.

Intenta evitar decirle sólo “Muy bien” o “Eres un buen niño” y sustituye éstos por comentarios más específicos respecto a su conducta como “Me encanta que me ayudes a poner la mesa” o “Cuando recoges tus juguetes, me ayudas muchísimo y aparte tu cuarto se ve mucho más lindo, ¿No crees?”.

Permite y valida sus emociones.

Si tu hijo se frustra, no le pasará nada. Sólo dile “Veo que estás frustrado porque no puedes poner la pieza en su lugar. ¿Qué tal si intentas voltearla para este lado e intentarlo de nuevo? Capaz y funciona.” Si tu hijo se siente triste porque lo rechazó un amigo o un primo, dale un abrazo fuerte y principalmente ten fe de que sobrevivirá lo ocurrido.

Permite que tu hijo intente nuevas actividades y motívalo a no quedarse sólo en el inicio.

Muchas veces los niños están motivados a intentar algo nuevo pero cuando notan que no es tan fácil como pensaban quieren renunciar. Ayuda a tu hijo a intentar al menos 3 o 4 veces una misma actividad para que pueda conocerla bien. No lo saques a la primera que te diga que está descontento.

Ten cuidado de tratar al más pequeño de tus hijos como bebé.

Los niños más pequeños de la familia pueden llegar a perderse de oportunidades porque son tratados como bebés. Ten cuidado de no hacerlo.

Y sobre todo acuérdate que la seguridad en uno mismo es clave para mostrar confianza, dale la oportunidad a tu hijo para adquirirla.