¿Cómo prevenir la rivalidad entre tus hijos?

Escrito por Parents' Place


“¡Mamá dile a mi hermano que ya no me moleste!” , “ ¿Papá a quién quieres más?” Son preguntas que cotidianamente escuchamos cuando tenemos hijos entre los 5 y los 12 años. Pareciera que los niños mientras más pelean más satisfechos están y tu ya no sabes cómo frenar los gritos y sombrerazos. Acuérdate que durante la niñez los niños aprenden muchas cosas y puede se que los niños necesiten aprender algo a través de esta rivalidad.

¿Qué aprenden los niños a través de la rivalidad? Es difícil encontrar una única respuesta a esta pregunta. Sin embargo, podemos resaltar que los niños aprenden a establecer relaciones a largo plazo y es a base de ensayo y error. Pareciera entonces que las peleas son el medio por el cual los niños identificar hasta donde va a resistir el otro y hasta cuando puede tolerar que le moleste.

Como te puedes dar cuenta los niños aprenden a dar y a recibir por medio de la relación con sus hermanos. Con este tipo de relaciones uno desarrolla habilidades de solución de conflictos.

Para favorecer el desarrollo de esta habilidad te sugerimos tomar las siguientes medidas:

  • No seas juez y parte. Si tú asumes este rol, no permitirás que ellos desarrollen esa capacidad de escuchar y resolver. En lugar de gritar “!Ya cállense!” o “!Francisco estás castigado por haber molestado a tu hermana!” Pregúntales qué es lo que pasó e invítalos a resolverlo. Si ellos no tienen intención de hablar entonces estableces la misma consecuencia para los dos.
  • Facilita a que se escuchen y resuelvan. Si toda la pelea es por el canal que está puesto en la televisión o porque uno tiene la pelota, puedes proponer lo siguiente “Cada quien puede usar la pelota un ratito, por qué no cada quién la usa durante 15 minutos. ¿Saben qué sería todavía más divertido? ¿Por qué no juegan juntos? Eso es lo que yo haría. Acuérdense que si no llegan a ningún acuerdo, nadie podrá jugar con la pelota.”
  • No compares a tus hijos. Muchas veces no nos damos cuenta y comparamos a un hijo con el otro: “!Ay , por qué no eres ordenado como tu hermana!”, “ ¡Tu hermano ya puede hacer eso solo!” Cada quien tiene distintas habilidades desarrolladas, en lugar de compararlos invítalos a que trabajen en equipo. Por ejemplo, “ Pídele a tu hermana que te ayude en matemáticas y tu explícale la lectura”.
  • Predica con el ejemplo. Muchas veces no nos ponemos a pensar cómo resolvemos los conflictos con nuestra pareja o en el día a día con los que se nos cruzan en el camino. Acuérdate que tus hijos te observan y aprenden de ti constantemente. Sabemos que es una sugerencia que constantemente les recordamos, pero a veces se nos olvida que los actos dicen más que mil palabras.